lunes, 6 de julio de 2009

El Espolón de Manolín a la luz de la Luna

Esta semana pasada ha sido de las más calurosas del año. Por la noche el termómetro no bajaba de los 20ºC y sacando a pasear a Rita el jueves se me ocurrió el hacer alguna clásica de la cabrera a la luz de la luna, aprovechando "la fresca" y descansado por la mañana cuando aprieta el sol de verdad...

El Espolón de Manolín es la via que más veces he repetido en mi vida, casi todos los amiguetes que vienen a Madrid suelen querer hacerlo, también lo hemos repetido en diferentes modalidades para "entrenar", es una vía que me parece muy completa por lo variada y dentro de la sierra de la cabrera de las más larga de todas. Como nunca habíamos escalado de noche por gusto, sino por obligación, escogimos el Espolón que lo conocemos bien, para  trepar como las alimañas... de noche. Una pena que la cámara digital no fuese capaz de recoger en alguna imagen el espolón iluminado por la luna, sólo pude hacer la foto hacia el pueblo aprovechando la luz de las calles y la luna en el cielo.

Al final sólo se pudo venir Fernando, así que me recogió a las 23h. en casa y a las 24h. estábamos a pie de la vía preparados para comenzar, con el frontal encima del casco, mallas cortas y camiseta, con una temperatura perfecta y una luz mágica.  El primer largo lo hice metiendo algún friend por si acaso, pero enseguida me di cuenta que lo que falta de luz lo suples perfectamente agudizando el tacto y eso provoca que la concentración al escalar sea aún mayor que por el día. Supongo también que escalar de noche es algo a lo que no estamos habituados y por eso te concentras más. Practicamente no usamos el frontal salvo para colocar algún seguro dentro de las fisuras, donde la luz no entra. El segundo largo lo hicimos por la placa de adherencia de chapas, Fernando se lo curro en un plis-plas, normalmente hacemos en un largo hasta el muro, pero esta vez lo partimos e hicimos la bavaresa en otro largo. La luna a las 24h. estaba casi a nuestras espaldas pero poco a poco giraba hacia nuestra izquierda (mirando al pico) y la luz entraba mejor un poco ladeada, así no nos hacíamos tanta sombra.

Cuando ves escalar a tu compañero de noche, ves su figura y las estrellas en el cielo, de verdad hacía mucho tiempo que no flipábamos tanto con una escalada y tan cerca de casa. El largo del murete fue espectacular, vas navegando por las regletas, ves a tu compi abajo con el pueblo iluminado, una pasada. Hicimos la salida por la fisurita que sale directa a la reunión, colocando un par de seguros antes. Después Fernan hizo el penúltimo largo de fisura y el último lo hicimos por la fisura estrecha de la derecha. A las 2am estábamos de nuevo en las mochilas y a las 3am en la cama después de un bañito nocturno en la piscina.
Esto lo volveremos a repetir porque los que no pudieron venir se quedaron con ganas de probar y de verdad que merece la pena porque es una nueva experiencia, eso si, conociendo bien donde vais.
Pongo un link para animaros a disfrutar la vida, "can you feel it", debéis aprender a sentirlo... como hacía Michael con la música nosotros sentimos la roca, la noche nos ayuda a agudizar nuestro tacto... que la vida es muy corta y muy perra, pero hay que disfrutarla a tope. Salud.

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